La muerte en la Cruz: Victoria frente al pecado.
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Para la celebración del Solemne Triduo cuaresmal a nuestros Amantísimos Titulares, desde la Mayordomía de la Hermandad se ha dispuesto un altar donde el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz preside desde lo alto en el trono de la Cruz. Por ello simbólicamente se presenta predominante en altura bajo dosel regio con baldaquino y diversas molduras con jarrones de la abundancia.
A los pies del Señor las cinco llagas quedan representadas a través de cinco rosas rojas que brotan entre el espino de un calvario silvestre sobre el que se encuentran las imágenes de las Santas Mujeres, María Salomé y María la de Cleofás, que preparan la mortaja de Cristo como habitualmente representa cada Miércoles Santo nuestra Hermandad.
A izquierda y derecha, enmarcadas en diversas piezas de candelería de cera sin blanquear (tinieblas) como marca la Iglesia para el tiempo de Cuaresma, se encuentran Nuestra Señora del Mayor Dolor, luciendo corona y el antiguo terno original de salida y las imágenes de San Juan Evangelista con la palma del triunfo y Santa María Magdalena, que recoge en el Cáliz la preciosísima sangre de Cristo derramada por su sacrificio. San Juan Evangelista porta túnica y capa donadas por una familia de hermanos, confeccionadas por el grupo de costura.
Por último el Sagrario queda adornado por una pareja de manifestadores con motivos Eucarísticos.
El exorno floral, a cargo de Decorflor está compuesto por friso de Limonium, Clavel, Hipericum, Lavanda, Margarita Grisantemo y rama en forma de corona de espinas.
Deseamos que está representación sirva durante los próximos días para acercar a quienes lo contemplen a comprender y adentrarse en el misterio de nuestra fé: Cristo se hace presente tras dar su vida por todos nosotros.




































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